Blog

Cocina y Sala. Amar y enamorar

administrador

El amor. Una palabra tan intimamente ligada con el mundo de los fogones. Amar, seducir, cuidar, mimar. Conceptos que muchas veces pasan de largo sin saber que, en la actualidad, son de gran importancia para conseguir que un restaurante consiga conquistar al comensal.

Pero no hay que olvidar nunca que esa conquista, ese mimo del que hablo, debe comenzar desde el interior del restaurante, tratando de pensar que el espacio gastronómico se creo por y para personas, personas que se relacionan, que crecen juntos cada dia , que reman todos en la misma direccion y por supuesto, personas que se convertiran en nuestros clientes potenciales.
Desde mi punto de vista el exito o el fracaso del Restaurante Maria recae en estas personas que forman parte de mi equipo, que son fundamentales para el buen funcionamiento. Cada una de ellas ha aportado un sello, una personalidad, una seña de identidad, una verdadera filosofia, la filosofía María.
El cliente tiene la necesidad no solo de comer bien fuera de casa, sino de vivir una experiencia inolvidable a través de nuestra gastronomía.

Solamente podremos transmitir y regalar emociones a nuestros clientes cuando hemos sido capaces de recibirlas al lado de nuestro equipo. Cuando hemos sido capaces de aprender de cada componente, de cada detalle, por muy pequeño que sea. Cuando hemos sido capaces de escuchar.

Creo en la imperiosa necesidad de generar una profesionalizacion en el sector, que solo se dará cuando dejemos de pensar en la hostelería como una empresa ajena a todas las demás, una empresa que se limita a tener transportistas de platos en vez de profesionales de sala que vendan ilusiones.
Para mi todo eso es la base de nuestro trabajo, no se si por todo lo que he aprendido de mi padre, Angel Cuadrado en todos estos años a su lado, por mi contacto durante dos años consecutivos con la meca de la gastronomía, la Basque culinary center y la gran suerte de mi vida, tener a la mejor “coach” (entrenadora), Adela Balderas.

Todo esto reune los pilares básicos con los que tratamos de recrear magia en nuestras salas, de transmitir con el mejor de nuestros servicios ese amor por lo que hacemos, la verdadera vocación por el arte del servir. Los programas de televisión han causado tanto impacto en este mundo de la gastronomía que todos los profesionales emprenden su camino alrededor de fogones. Sin embargo se nos olvida un punto clave en este sentido: La Sala

Un espacio donde tenemos la oportunidad de transmitir sensaciones, recordar emociones, hacer vivos los pequeños grandes detalles. Un trabajo siempre en equipo, donde cocina y sala se fusionan dando lugar a un equipo de personas que trabajan cada segundo en la busqueda de la excelencia, en la satisfacción de cada cliente, sin olvidar que cada restaurante tiene dos tipos de clientes: Los internos (el equipo) y los externos (los comensales) cada cual diferente.
Os animo a que hagáis una pequeña reflexión: Pensad por un momento qué sería de un restaurante sin un buen profesional anfitrión que te emociona con su lenguaje corporal, te concede el mejor viaje gustativo a través del más innovador vino de su bodega, te conquista con la mejor narrativa de sus platos y acaba enamorándote para siempre con ese mimo constante que se antepone a cualquier necesidad. Se nos olvida que la magia se consigue a través de unn lenguaje activo, una escucha constante no solo con nuestros clientes, sino con nuestro equipo. La cocina es un arte, el arte de amar, pero la sala es el arte de enamorar. Y no olvidemos que el enamoramiento es un sentimiento que nace con la necesidad de ser eterno.

Alejandra Cuadrado

Jefa de Sala del Restaurante Maria

(Extraido del suplemento “Degusta” de “El Norte de Castilla“)

24-11-2017

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies